domingo, 24 de mayo de 2020

            Etapa primera;

 IRUN –ZUMAIA.

 Canal Dumboa.

Emprendimos este primer día bastante temprano  y con ilusión de comenzar nuestra aventura. Después de un breve desayuno, colocamos las alforjas y empezamos a callejear por Irún en busca del puente de Santiago, lugar oficial del inicio de nuestro camino. No cruzamos a la parte francesa puesto que había un control de la ertxainza y por una prevención absurda. Ya sobre el puente nos hicimos las fotos de rigor e iniciamos el peregrinaje  no sin cierto despiste inicial. Cruzamos las vías del tren y pasamos junto al aeropuerto de Hondarribia, cosa de la que ni nos dimos cuenta, para emprender una tenue subida al principio que poco a poco empezaba a dificultarse por las lluvias caídas la noche anterior.




Aquí hago un inciso puesto que pasamos junto a un pequeño edificio, que en principio no llama la atención, pero es una ermita original del S.XV y en ella se guardaba una imagen del Apóstol  del S.XIV. La  primitiva escultura fue robada en 1978, en la actualidad hay una reproducción. Esta edificación esta junto al barrio de Zimizarga, los de mi pueblo sabrán porque lo digo…

Ermita
Imagen robada.


Proseguimos la ruta por antiguos caminos empedrados, embarrados y serpenteantes hasta el Santuario de Guadalupe,  donde llegamos a tiempo de refugiarnos  antes de caer el diluvio universal. Aprovechamos esta parada para ver el interior de la iglesia y como era casi las 10 de la mañana, para comer algo. Es de reseñar que en el interior hay numerosos retablos y  maquetas de barcos donada por marineros. 


 Incluso Juan Sebastián Elcano dono seis ducados a esta ermita. También hay un crucificado  del S.XVII extrañamente colgado de la nave central. Señalar que a escasos 300 m. del santuario hay un fuerte de finales del siglo XIX testigo de las guerras carlistas y que no visitamos. Toda la zona está plagada de antiguas fortalezas y dólmenes. Esto lo supe una vez en casa por el google earth pro.


Francia al fondo.



Reanudamos  la marcha una vez escampo,  hasta llegar al alto de Jaizquibel,  una continuada subida, por donde transcurre la Clásica de San Sebastián.  Nos llevo 45 minutos escalar hasta los 455 m, la mayor altura del día. Una vez allí, las clásicas fotos para inmortalizar la gesta y tras una rápida bajada alcanzamos Pasajes de San Juan.  Tan rápida que en una curva hice un recto por el fuerte calentamiento de los frenos.


Guadalupe
.

Pasages.

Desde Pasajes de San Juan pasamos en motora a Pasajes de San Pedro. Este es un municipio singular formado por cuatro pueblos (San Pedro, San Juan, Ancho y Trincherpe)  alrededor de la ría del Oyarzun.

Parroquia Corazón de María

En Trincherpe nos aprovisionamos (en ente punto comenzó nuestro resentimiento hacia los plátanos)  y sin solución de continuidad nos encontramos en San Sebastián. Cruzamos el puente del Kursaal junto a su gran palacio de congresos y auditorio de Rafael Moneo.  Rodeamos el monte Urgull si bien podríamos haberlo evitado, ahorrándonos unos kilómetros, sobre todo sabiendo lo que se nos vino encima. Quizás hubiese merecido la pena desviarnos para ver el famoso peine del viento de Chillida.

Kursaal.

Bueno… tras pasar por la monumental puerta barroca- rococó de de Santa María del Coro y callejear por la parte vieja de Donostia que estaba en su semana grande,  nos sentamos en el parque de Alberdi Elder  junto al ayuntamiento para almorzar. Reanudamos la marcha por el paseo de la playa de la Concha hasta salir de la ciudad y comenzar la ascensión al monte Igueldo.

Santa María del Coro.



Playa de la Concha y Monte Igeldo.

 Siguiendo la señalización, craso error, dejamos la vía principal para tirar por un camino vecinal que conduce a una pista que continua por un sendero y acaba en una vereda intransitable si no eres cabra montesa “#Nà~ sapos y culebras*~. Amiguitos, ¡la vista es espectacular!, pero ni le echamos cuenta,  más vale ir por el denominado Paseo Padre Orkolaga para evitar posibles caídas (como fue en mi caso) y las consiguientes lesiones. Dicha senda nos hizo perder mucho tiempo, 45 minutos cálculo, ya que casi todo lo hicimos andando y tirando de las bicicletas, por un pedregal embarrado, prestando más atención de donde poner el pie para no partirnos la crisma que al paisaje. Insisto mejor ir por el camino asfaltado que incluso nos recomienda la ya mencionadaputa Biblia del Camino del Norte”.

Solo para cabras montesas.

        


Una vez terminamos ese infierno y volvimos a la civilización, descendimos hasta la población de  Orio. Tras atravesar la ría del Oria ya estábamos en Zarautz, lugar final de nuestra primera etapa. Entonces comenzamos a buscar albergue y tras infinidad de intentos no conseguíamos nada. ¡Ni Arguiñano nos quería! El pánico ante una noche  de vivac  en la playa como en la mili amenazaba nuestra mentes. Pero por fin dimos con hospedaje en Zumaya a unos 15 km y como empezaba a oscurecer, nos apretamos los machos y comenzamos a dar pedales como si no hubiese un  mañana, más bien como si no tuviésemos cama…

Getaria









Viendo caer el sol por el oeste y circulando por una carretera entre acantilados y el mar, con unas vistas maravillosas, dejamos atrás Guetaria. Llegamos al “Hotela Zumaia” exhaustos, para gozar de una opípara cena y un buen descanso tras más de siete horas de pedaleo continuo, sesenta y siete kilómetros de distancia y un acumulado de mil setenta y cinco metros de ascenso.

Zumaia.


ULTREIA ET SUSEIA...


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