lunes, 18 de mayo de 2020


UN CAMINO DEL NORTE.

El que no tiene memoria hace una de papel. (Gabriel García Márquez)

Introducción
Esta es una visión muy particular de mi Camino de Santiago, realizado junto a dos compañeros en bicicleta en Agosto de 2019. Pretende ser una recopilación personal de anécdotas, momentos y  lugares. En ocasiones contare vivencias y situaciones. En otras reflexionare sobre las  situaciones complicadas o la falta de información al viajero. También explorare virtualmente lugares que a mi ver son interesantes  y nos perdimos por falta de tiempo, previsión o sencillamente  no aparecen en guías y libros de viaje.
La guía que utilizamos en este viaje era la “Guía practica del Camino de Santiago: Camino del Norte (Costa y Primitivo) a pie y en bici” que pasamos a denominar posteriormente como la “puta guía” a secas.
Breve historia del Camino del Norte.
El camino de la Costa o, por extensión, Camino del norte fue una de las rutas más activas en los primeros años de peregrinación allá por el S.IX. Ya que por entonces era mas fácil acceder en barco a los puertos Cantábricos y así evitar los diversos accidentes geográficos que predominan en el camino. Posteriormente su uso fue decayendo hasta la actualidad en la que eclosiona nuevamente.
Preliminares
Comenzamos este peregrinaje  allá por el dos de febrero cuando  tuvimos una primera  reunión para comprar los billetes de avión que por cierto nos salió muy barato. Sevilla –Bilbao por unos 25 euros cada uno en la compañía Vueling.
Hay que se señalar que mis compañeros  ya han realizado anteriormente varias aventuras  de este tipo, por el contrario yo era virgen en estas vicisitudes aunque no en las largas distancias pedaleando.
Poco a poco empecé a comprar el equipo necesario que no tenía como el trasportín, el saco de dormir y los diversos accesorios para un viaje con alforjas. Y como no, a hacer largas distancias para preparar las piernas y el alma.
Una semana antes semi-desmontamos las bicis las metimos en cajas junto con el equipaje y la enviamos por Seur hacia Irún. Este porte al igual que el de regreso nos costó algo menos de 50 € por cabeza.

Etapa cero.
Comenzamos el día levantándonos muy temprano y un amigo nos hizo el favor de acercarnos al aeropuerto de San Pablo (Sevilla) puesto que el avión salía a las 8:45 de la mañana.
Colegio Felix Serrano
Teatro Campos Elíseos
 Realizamos el vuelo sin incidencias en un Airbus A320, y al acercarnos al Bilbao el cielo comenzó a nublarse. Aterrizamos puntualmente a las 10:05. Una vez desembarcamos cogimos un taxi hasta la estación de autobuses de San Mames. Y una vez allí nos acercamos a los mostradores para pedir información de los buses hasta Irún, y entonces comenzaron los problemas. La “cordialidad” de la señora  de la ventanilla nos sorprendió y  nos dijo que no había nada para Irún y que probásemos en la estación de trenes. Para nuestra perplejidad nos marchamos caminando hasta la estación de trenes, así que ha paso ligero atravesamos la ciudad. Eso nos permitió ver edificios  como la iglesia de la quita parroquia, el colegio Félix Serrano de 1918 o el edificio modernista del Teatro Campos elíseos de 1902. Una vez en la estación  Indalecio Prieto nos dirigimos nuevamente a ventanilla donde nos informaron que no había ningún tren a Irún. Entonces decidimos dirigirnos hacia la oficina de turismo de la plaza circular junto a la estación del tren. ¡Y esta vez sí! Una chica muy amable nos oriento perfectamente sobre cómo llegar a nuestro punto de salida. Nos recomendó que pilláramos el tranvía para regresar la dichosa estación de San Mames, que allí nos montáramos en autobús hasta Donostia y de allí a Irún en tren.



Puente de la Ribera 
 Y eso fue lo que hicimos, tras un paseo agradable por el casco viejo en el tranvía regresamos a San Mames y nos fuimos camino de San Sebastián. Nos sorprendió la situación de la terminal de autobuses situada justo debajo de la estación del tren en la cual tuvimos que esperar un buen rato para montarnos en un cercanías con destino Irún a donde llegamos pasadas las cuatro de la tarde.
Caminamos hasta la pensión Bowlin donde teníamos hecha la reserva y allí nos estaban esperando las bicis y el equipaje que nos pusimos a montar de inmediato


Tras un breve paseo por la ciudad cenamos en un burguer kim y nos dispusimos a descansar ya que la primera etapa se preveía dura.
ULTREIA ET SUSEIA…

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